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El Coquí y El Sapo Toro (por Manuel Jordan)

(Fábula de Verano)
Una noche de verano
En mi imaginación vi
En Puerto Rico un pantano
Donde cantaba un coquí
Un jíbaro que pasaba
A la zafra a trabajar
Se reía y se gozaba
Por aquel dulce cantar
Coquí- Coquí- Coquí
Cantaba muy dulcemente
Y se gozaba Vicente
Aquel jíbaro al pasar
Un sapo toro imprudente
Que lo estaba contemplando
Se puso celoso tanto
Que por poquito lo muerde
“¿Qué es lo que se cree éste
Que pasa la noche cantando
Para impresionar la gente
Si yo también se de canto?
Y como si eso fuera poco
Soy más lindo y  más alto
Y por supuesto muy hermoso”
El coquí de aquel pantano
Que era muy inteligente
Le dice “¡Sapo insolente!
Déjate de cosa hermano
Que aunque yo sea pequeñito
Soy jíbaro Borincano
Si en verdad sabes cantar
Pues cántame la Borinqueña
Pero con voz de tenor
Y si me das el honor
Quiero verte en esa peña”
El sapo toro orgulloso
Se trepó donde él le dijo
Y con mucho regocijo
Se puso a cantar con gozo
“Laa... tierra de Borinquen
Donde he nacido yoo...”
Le dijo el coquí “Así no,
Pues casi no puedo oírte”
El sapo el diafragma usó
El coquí empezó a reírse
El toro se atribuló
Cogiendo aire cantó
Y empezó más a expandirse
“Es un jardín florido
De mágico primor
Un cielo siempre nítido
Le sirve de dorcel
Y dan arrullos plácidos
Las olas a sus pies”
El coquí ya no aguantaba
La risa por lo que oyó
Se reía a carcajadas
Que casi se desmayó
El sapo se siguió inflando
Del coraje que tenía
Se escucha en la lejanía
A una gallina cantando
!Coco-coco có...!
!Coco-coco có...!
Pues había puesto un huevo
El sapo como era nuevo
Aquel canto interpretó
Como, ¡No te escucho yo!
¡No te escucho yo!
Y su pecho siguió inflando
La canción siguió cantando
El coquí se impresionó
Porque el tono era muy alto
“Es Borinquen la hija,
La hija del mar y el sol...”
Y dando el último tono
Inflado como un balón
El muy torpe sapo toro
Como una bomba explotó
Se le acabó así la envidia
Su orgullo desapareció
No volvió a ver su familia
Y hasta el coquí lo lloró
Desde entonces el sapito
Se tiene siempre en memoria
Y cuando cuenta la historia
Se entristece el jibarito
Luego dice “¡Ay bendito!”
Pero se alegra al escuchar
Al coquí con su cantar
En mi lindo Puerto Rico…