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La mujer Taina (por Natalia Prats)

El legado de las sociedades es sin duda el legado de las mujeres. Desde tiempos inmemorables, en los preludios de la existencia humana, las sociedades matriarcales eran caza de cada dia. La mujer en la sociedad Taina fue medular en el desarrollo de la misma para crear de ella una de las más complejas en al archipiélago antillano. Las aportaciones del aspecto femenino en la sociedad Taina están presentes en asuntos políticos, sociales, astronómicos, topológicos, míticos y lingüísticos. Ejemplo de este último es la presencia de la sílaba GUA en el léxico taino que es sinónimo de mujer, primera y agua original. Palabras como Guayaba, Guanina, Guanín, Guabancex y otros son reflejos del factor femenino en la lengua Taina.

En uno de los primeros encuentros entre los tainos del sur en el Cacicazgo de Aguaybaná (creo que esta era la manera correcta de pronunciar el nombre) con la brigada de Juan Ponce de León las crónicas de Oviedo establecen el respeto que el Cacique Aguaybaná le tenía a su madre. Según las crónicas ella le advirtió a su hijo que fuera amigable con los españoles ya que ella tenía conocimiento de la suerte de los indios en La Española. Aguaybaná, como buen hijo, siguió los concejos de su madre. Dona Inés, una mujer, parece ser protagonista de la realidad cacical borinqueña.

El poder en la sociedad Taina se heredaba por la línea materna. El primer hijo de la hermana mayor del cacique imperante sería el responsable de heredar el nuevo título luego de su muerte. Al momento del enterramiento el cacique sería enterrado con su esposa favorita ya que era una sociedad que practicaba la poligamia. Ahora, estos matrimonios tenían fines políticos ya que cada matrimonio consolidaba el control del cacique en el territorio al que perteneciera la nueva esposa. El poder de un cacicazgo dependía del territorio que el mismo controlaba. A través de estos matrimonios se establecían alianzas. Las esposas funcionaban como “embajadoras” y hasta diplomáticas involuntarias para mantener relaciones pacíficas entre los territorios. Tal es el caso de Canoabo y Anacaona de La Española cuyo matrimonio estableció las alianzas entre los Cacicazgos de Maguana y Xaragua. Anacaona era la hermana del poderoso Behequio. Hubo ocasiones en que la mujer fungía como Cacica. Se cree que ese fue el caso de las cacicas Anacaona, Guanina y Yuisa.

Fuera de los roles políticos en los que la mujer participaba estaban también los roles cotidianos de la mujer. La mujer tenía funciones de suma importancia en la sociedad. Esta era la proveedora de los alimentos como la fécula de Yuca, mantenía los montones y conucos, trabajaba el burén donde sé guayaba la yuca para hacer la base de la dieta Taina, el cazabe. Para poder mantener la base de la dieta Taina, las mujeres debían tener conocimientos extensos sobre la función de los ciclos agrícolas que a su vez dependían del conocimiento del tiempo y el espacio. Según las crónicas del padre Bartolomé de Las Casas las mujeres sembraban la yuca en los meses de sequía. En otras palabras el solsticio de invierno marcaría el inicio de la siembra de la yuca. También asociaban el comienzo de una nueva luna con el comienzo del crecimiento del nuevo ciclo agrícola. “La siembra de Yuca en montones exigía unos 60 días de trabajo anuales para el hombre y algo mas para las mujeres” esto según estimados del historiador dominicano Roberto Cassá mencionado en el texto de Robiou Lamarche. El conocimiento agrícola era responsabilidad de la mujer. Es importante destacar que la mayoría de los cemis que se han encontrado se encuentran en campos y en el área oeste de Puerto Rico y en el área este de Republica Dominicana. Esto implica que es posible que los cemís se enterraran en los conucos. Podemos inferir que quizá la mujer era la responsable de estos enterramientos para asegurar una buena cosecha y mantener a los Dioses satisfechos. Yucahu, el dios de mayor importancia en la sociedad taina, el señor Yucador también traducido como “Ser de la Yuca, mar sin antecesor masculino”. Yucahu no tenía antecesor masculino, curiosamente, tenia solo una madre llamada Atabey, La gran madre. Ella era la madre de las aguas, la luna, las mareas y la maternidad según Arrom. Estos dioses de suma importancia son representativos de los recursos más importantes de la sociedad taina el agua y la Yuca.

Por otro lado, cada vez que observa una bella vasija del legado taino hemos de recordar que ese barro le fue dado forma por las manos de una mujer. Las cerámicas tenían su función práctica, claro esta. Las alfareras que esculpían y le daban forma a las vasijas imprimían sus conceptos distintivos en cada una de sus obras. Aunque no esta claro que la mujer fuese la única que labrara el arte rupestre y las esculturas debe haber una gran probabilidad que en este respecto el hombre participara de estas actividades. La alfarería representaba ídolos, figuras antropomorfas y zoomorfas. Al igual que sencillos platos, bateas y burenes para hacer el cazabe. La mujer también trabajaba el tejido. Con el hilo creaban las naguas (utilizadas solo por las mujeres casadas), telas, hamacas, cinturones con caracoles que utilizaban en los areytos, ligas que usaban alrededor de sus brazos y piernas. La cestería también era una de las actividades practicadas por las mujeres. Creaban nasas o redes y corrales para atrapar peces en los ríos y en el mar.

Los areytos representaban una celebración ancestral donde se perpetuaban los mitos y la historia de las tribus Tainas. Las mujeres participaban en los canticos y bailes. Utilizaban las maracas, fotutos, flautas y tambores posiblemente confeccionado por mujeres. En los areytos ambos sexos participaban juntos o separados al igual que en los juegos de pelota que se llevaban a cabo en el batey.

La mujer era un instrumento fundamental en la organización social de los tainos. Tenían una participación activa en las estructuras sociales y culturales pero también podían accesar las fuentes de poderes políticos consolidando sus vidas con las de caciques o ellas mismas convirtiéndose en cacicas. Ser mujer no era una limitación a sus posibilidades como contribuyente activo de la sociedad. Aun quedan muchas historias por contar de la mujer taina. Los arqueólogos y los historiadores continúan reconstruyendo la historia que dejaron inconclusa sus antecesores para poder redimir el nombre de la mujer Taina. Por la mujer Taina que resistió los embates del invasor es que aun se puede decir que el 60% de los puertorriqueños tiene herencia Taina en su sangre.

Bibliografía
1)Francisco Scarano, Puerto Rico:Cinco Siglos de Historia, McGraz Hill/interamericana EditoresSegunda edición,México, D.F. pg 42-79
2) Sebastián Robiou Lamarche, Tainos y Caribes, Editorial Punto y Coma, S.J, P.R ,2003