Arquitectura puertorriqueña

Con el quinto centenario de la llegada de Cristóbal Colón a Puerto Rico en 1992, se inició una restauración de la arquitectura colonial en la isla. La herencia arquitectónica de la isla es española, como se puede ver en las calles de adoquines serpenteantes, los edificios con balcones ornamentados, las tejas de colores pasteles, y las puertas de madera que abren hacia patios interiores al estilo de Andalucía, en el sur de España.

La restauración actual y los proyectos de renovación se enfocan mayormente en el Viejo San Juan y en la ciudad de Ponce. Se cree que hay al menos cuatrocientas estructuras de valor histórico en el Viejo San Juan, incluyendo algunos de los más finos ejemplos de arquitectura colonial española en el Nuevo Mundo. El Viejo San Juan fue el centro militar y de comercio más importante de España en América por alrededor de cuatro siglos.

España ordenó que la ciudad fuera protegida por paredes de arenisca y un fuerte masivo, ya que la isla era un puerto principal para los galeones que ingresaban a las Antillas y el último puerto seguro para barcos cargados con tesoros en ruta a Cádiz o Sevilla. Ya que el Viejo San Juan no tenía espacio para expansión, los nuevos edificios tuvieron que ser construidos al este de la vieja ciudad, en lo que es conocido actualmente como la ciudad moderna de San Juan. Por ende, la mayor parte de las estructuras viejas han sobrevivido desde aproximadamente el siglo XVI. Entre los más notables se encuentran la Fortaleza, el Morro, la Catedral de San Juan, y el Convento de los Dominicos. La Casa Blanca, una mansión construida por el primer gobernador de la isla, Ponce de León, aún permanece en pie.

En una excursión por el viejo San Juan, usted podrá ver un conglomerado arquitectónico de edificios que van desde el estilo popular durante la conquista española hasta el estilo neoclásico del siglo XIX. La estructura más significativa es el fuerte de El Morro, el más grande del Caribe, y que ha protegido la bahía de San Juan por más de cuatro siglos. En 1973 fue declarada “Patrimonio de la Humanidad”, poniéndolo en el mismo escalafón que Versalles, el Taj Mahal, y las pirámides egipcias.

Otras muestras ejemplares de la conquista militar española y de su ingeniería en San Juan incluyen las paredes de la ciudad, cerca del Fuerte de San Cristóbal. La Fortaleza, construida en 1533, es otro edificio considerado Patrimonio de la Humanidad. Construida para proteger a los colonos españoles de las tribus caribeñas, ésta fue originalmente una fortaleza pequeña de estilo medieval con dos torres redondas. Con el tiempo, paso a ser la residencia del gobernador de la isla. Aún en uso actualmente, es la residencia oficial del gobernador de Puerto Rico y la mansión ejecutiva más antigua en uso continuo en el Nuevo Mundo. Construida alrededor de una coraza del siglo XVI, tiene una fachada del siglo XIX con temas neoclásicos y un interior ricamente amueblado.

Quienes restauraron la Fortaleza y otros monumentos en el Viejo San Juan intentaron cuando fuera posible utilizar materiales originales como vigas nativas de ausubo (""ironwood""), transportados desde otras partes de la isla. Los Archivos Generales de Puerto Rico, y los Archivos de Indias en Sevilla, España, proporcionaron los planos originales de muchos de los edificios de finales del siglo XVIII y siglo XIX y fueron utilizados en la restauración de muchas de las estructuras de la isla. El reto mayor fue restaurar los edificios del siglo XVI, para los cuales no había planos originales. Un ejemplo de esto es la Iglesia de San José, el único edificio verdaderamente gótico bajo la bandera de los Estados Unidos. Las paredes de este edificio tuvieron que ser raspadas para revelar las características originales del siglo XVI. Enterrado bajo capas de concreto, los restauradores encontraron uno de los primeros murales pintados en América, obra de un fraile cuya identidad quizás nunca se conocerá.

La fachada de la Catedral de San Juan, añadida en los comienzos del siglo XIX, es barroca, pero alberga una torre arqueada y cuatro cuartos de 1540, los cuales son raros ejemplos de arquitectura medieval en el Nuevo Mundo. En 1913, el cuerpo de Ponce de León fue trasladado aquí y está enterrado en una tumba de mármol dentro de la catedral.

El Convento de los Dominicos, otra de las estructuras del siglo XVI en el Viejo San Juan, anteriormente albergaba al Instituto de Cultura. Los frailes comenzaron su construcción en 1523; se destacan las galerías arqueadas de dos pisos, un patio interior grande y una capilla que funciona como museo.

El área de los muelles de San Juan, también conocida como el “Paseo de la Princesa”, también ha sido restaurada a su esplendor original del siglo XIX como un paseo con fuentes y palmas reales muy altas. El paseo se extiende desde los muelles de crucero hasta “La Princesa”, una prisión del siglo XIX que ha sido restaurada y que actualmente sirve como oficina de la Compañía de Turismo de Puerto Rico. “La Princesa” establece un buen ejemplo a seguir para futuras restauraciones arquitectónicas, con sus grandes puertas de caoba, y galerías impresionantes.

Otro renacimiento arquitectónico y de restauración se desarrolla actualmente en Ponce. Al final del siglo, Ponce rivalizó con San Juan como centro cultural y de negocios prósperos. Cuando el plan de la revitalización de Ponce, alegadamente el más extenso emprendido en las Antillas, sea completado, los visitantes podrán dar un paseo a lo largo de calles iluminadas con gas y rodeadas de estructuras del período y pasear por aceras en mármol rosado para caballos, carruajes antiguos y coches de bebé.

El Estado Libre Asociado ha asignado $440 millones para restaurar el centro de la ciudad que cuenta con 66 cuadras con más de 1.046 edificios de diversos estilos, desde lo colonial español a lo neoclásico, de ""Ponce Créole"" al Art Déco. Muchos de los edificios centrales de Ponce fueron erigidos a finales de 1890 y los años 30, cuando la ciudad era el eje de la industria del azúcar, el ron y de envío en la isla. Ponce se conocía como “La Perla del Sur” y era el domicilio de muchos artistas, políticos, y poetas.

Con los fondos proporcionados por el gobierno español, el Instituto de Cooperación Iberoamericana señaló qué estructuras eran dignas de preservación. Muchos de dichos edificios irradian hacia fuera de la majestuosa plaza principal, la Plaza Las Delicias. Otras calles con edificios de interés arquitectónico incluyen las calles Cristina, Isabel, Luna, Reina y Pabellones.

El Instituto de Cultura Puertorriqueña restauró la neoclásica Casa Armstrong-Poventud, una mansión con columnas de cariátides que adornan su fachada. Hoy, la construcción restaurada contiene el Centro de Información de Turismo de Ponce, la oficina regional del Instituto de Cultura Puertorriqueña y un museo. Otro edificio decimonónico importante, el Castillo, sirvió originalmente como las dependencias de la infantería de la ciudad de Ponce. Más adelante se convirtió en la cárcel de Ponce, pero actualmente es la Escuela de Artes Plásticas de Ponce.

Otro edificio importante, el Museo de la Música de Puerto Rico, fue restaurado en 1990 por el Instituto de Cultura. Éste rinde tributo a las obras de los músicos puertorriqueños. El museo se encuentra en el antiguo Museo de Arte en la calle de Cristina y fue construido en la década de 1850 como el hogar de un empresario adinerado.

El instituto también es responsable de restaurar la Casa Serrallés, casa que una vez perteneció a la familia productora de ron más antigua en Puerto Rico, los productores del Ron Don Q. El instituto también restauró la Casa Villaronga, antiguo hogar de un arquitecto famoso de Ponce, Alfredo Wiechersm. La Casa Villaronga muestra la elegancia característica de la arquitectura de Ponce, con un jardín en la azotea, guirnaldas de estuco, vidrios con colores y azulejos españoles.

Visualizando a Ponce desde la colina de El Vigía se encuentra el Castillo Serrallés, hogar de otra familia productora de ron. Es una hacienda de estilo español de muchos pisos y que tiene un elegante patio abierto y un techo de madera tallada en el comedor.

Un teatro de Art Déco fue convertido en la Plaza del Mercado. Este mercado de artesanos, repleto de alimentos, frutas y flores típicas atrae a más turistas y consumidores que cualquier otra atracción en la ciudad.

Finalmente, en la Plaza de las Delicias, Ponce ha revivido la tradición de dar servicio de carrocería a los turistas. En el medio de la manzana se encuentra el Parque de Bombas, el cual fue abierto nuevamente luego de una restauración de 140 mil dólares.

Fuente: Porter, Darwin and Danforth Prince, Frommers Comprehensive Travel Guide - Puerto Rico 95-96, New York, New York, Macmillan Travel, 1992, 1994, pp. 22-25.