Aves de Puerto Rico en peligro de extinción

De la cotorra endémica de Puerto Rico, paleontólogos descubrieron huesos en Isla de Mona y Barbuda, lo que junto a investigaciones y datos históricos apunta a la posibilidad de que esta ave tuvo una amplia distribución en las Antillas Menores.Pero en el 1960, naturalistas, ornitólogos y biólogos sugirieron que había ocurrido un descenso catastrófico, y en 1970 esta especie llegó al punto más bajo de su población salvaje, entre 13 a 15 individuos. Ese mismo año comenzó un programa de propagación en cautiverio, que ha permitido aumentar la especie Amazona vittata a 160, sumando la población silvestre que se encuentra en El Yunque. Allí hay cerca de 40 cotorras en estado silvestre, según estimó José Luis Chabert Llompart, director de la División de Recursos Terrestres del Negociado de Pesca y Vida Silvestre del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. Actualmente, además de la población del Bosque Nacional del Caribe, hay un aviario en el Bosque Estatal de Río Abajo, en Arecibo, con el propósito de ser un banco de material genético representativo de la especie para futuras reintroducciones al ambiente silvestre. Se espera que en 2006 se pueda llevar a cabo la primera liberación de cotorras en la zona del carso, (del mismo bosque arecibeño), lo que constituiría la segunda población en estado silvestre.La cotorra de Puerto Rico alcanza la madurez entre los tres y cinco años de edad; sus individuos son monógamos y muy territoriales en época reproductiva, cuando ponen de dos a cuatro huevos, uno cada dos días. Las causas de reducción poblacional han sido la pérdida de hábitat por deforestación en los siglos 19 y 20, eventos naturales catastróficos y perturbaciones de áreas de crías por los seres humanos. Además de la cotorra, Chabert Llompart enumeró dos especies adicionales, la mariquita y el guabairo, que estima son las de mayor peligro de extinción.

La mariquita
La mariquita es de tamaño mediano, plumaje negro, pico afilado y una mancha amarilla en los “hombros”.La mariquita antiguamente se encontraba en los llanos costeros de Puerto Rico, pero hoy día está prácticamente restringida a la Isla de Mona, Roosevelt Roads, al este, y los manglares y bosques secos ralos del suroeste. Fuera de la temporada de cría, bandadas de esta especie frecuentan campos y los corrales del ganado.“Hemos logrado aumentar bastante la población y la proyección es bastante positiva. Se veía afectada principalmente por el parasitismo de otra especie que es el toldo, que no hace nido y pone los huevos en los nidos de la mariquita. Cuando nace el pichón del toldo es más grande, más agresivo y desplaza al pichón de la marquita”, indicó Chabert Llompart, quien recalcó que cada año es más positiva la recuperación de esta especie, que se alimenta principalmente de insectos que captura en los árboles. La mariquita, cuya población se estima en 1,000 individuos, recorre largas distancias entre los lugares donde pernocta o nidifica y donde se alimenta. Las parejas son monógamas y durante la temporada de cría despliegan con un batir de alas, exhibiendo las manchas amarillas de las alas mientras cantan.

El guabairo
Es una ave nocturna, rara y de distribución muy local. El plumaje marrón le permita pasar inadvertido muy fácilmente. El macho tiene de color blanco las puntas externas de la cola, pero éstas son visibles sólo cuando el ave vuela. Se encuentra principalmente en matorrales costeros secos en Guánica, Guayanilla y Yauco, y se estima su población en cerca de 1,500 individuos. La población del pelícano pardo se estima en 2,000 individuos. El guabairo se posa en las ramas durante la noche, desde donde emprende vuelo para capturar insectos, con sus vibrisas o cerdas rígidas, alrededor de la amplia boca. El guabairo necesita de bosques con hojarasca para anidar. De hecho, no construye nido, sino que pone la puesta de uno o dos huevos directamente sobre la hojarasca, a menudo debajo de un arbusto bajo. Si un intruso se acerca demasiado al nido, el guabairo rápidamente se aleja de él y vibra sus alas tratando de desviar al posible depredador con esta distracción. Chabert Llompart señaló que la destrucción del hábitat es también factor de la reducción en la población de esta especie. “Nosotros hemos reconocido en Puerto Rico a la pérdida de hábitat como el factor más importante para la pérdida de biodiversidad, que no podemos cambiarla por cemento. No podemos esperar que las especies estén en peligro de extinción para protegerlas. Por eso el Reglamento de Vida Silvestre provee para la protección de hábitat de una mejor manera, a la realidad de ahora, no de hace 20 años”, afirmó el funcionario al hacer mención del nuevo reglamento del DRNA para proteger la fauna y la flora, que entró en vigor el pasado 12 de marzo. Señaló además que la mayor cooperación para evitar la destrucción de hábitat de aves tendrá que venir del mismo gobierno, en cuanto a la rigurosidad en el otorgamiento de permisos y la mitigación de daños al medioambiente. (Fuente adicional: Sociedad Ornitológica Puertorriqueña. www.avesdepuertorico.org)

Aves vulnerables y en peligro de extinción:
Tigua
Pelícano Pardo
Pato Dominico
Pato Chorizo
Chiriría
Halcón de Sierra
Guaraguao de Bosque
Gallito Amarillo
Gallinazo Antillano
Playero Blanco
Playero Melódico
Gaviota Chica
Palometa
Falcón Peregrino
Paloma Sabanera
Paloma Cabeciblanca
Perdiz Grande
Perdiz de Martinica
Calandria Gorrión
Chicharra
Reinita de Bosque
Enano
Bien-te-veo
Cardenalito